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30/8/11

Estados contemplativos





Días para mirar e mirarse dentro, que boa falta fai...
"Si pregunto a los hombres
qué es aquel cuerpo inmenso
que vibra al otro lado de los bosques,
me contestan: "el mar".
Si te pregunto qué es el mar,
me dices:
"un animal de lluvia que sin tregua recorre
la distancia infinita que de sí mismo le separa".
Quieres ponerme a prueba, pretendes confundirme.
Sé que aquel cuerpo inmenso
eres tú
cuando sales del bosque
y arrojas tu saliva sobre el mundo."
Chantal Maillard. Hainuwele

8/1/11

Volver...



"Volver en mí. Volver al centro después de la impostura, después de la invasión, después de tantas palabras que dispersan lo que somos. Volver al centro, donde el silencio describe el hueco e instala las cosas, de nuevo, en la periferia." Chantal Maillard
Dones18. Teresa Gironés

2/1/11

Sobre a mirada e a forma de mirar...

"El aprendizaje de la mirada no implica a los ojos tan sólo. Se trata de una actitud que implica al cuerpo todo entero. Hay quien mira para robar imágenes, para apropiárselas, y hay quien mira procurando captar el gesto que se realiza en su presencia. Cualquier gesto necesita un tiempo para cumplirse. Ese tiempo ha de ser aprehendido también por aquel que contempla el gesto. El tiempo ha de imprimirse en el cuerpo del que contempla, reproduciendo en él el compás que el gesto tuvo al cumplirse. La mirada del que contempla con su cuerpo no atrapa simplemente imágenes, coágulos; su mirada queda absorta, absorbida en la acción o la escena. Es un ir hacia fuera cuya vuelta se hace con ligereza, pues no se posee entonces más de lo que se tenía, pero sí la amplitud que otorga el haber sido más, haber sido otro, por un tiempo.
Ésta es, también, la diferencia entre el turista y el viajero. El viajero se detiene. Sabe mirar." Chantal Maillard. Diarios indios.

1/1/11

"¡Maravillosa compostura la del gato!"

"El felino me señala la actitud correcta: pasar sin inmutarse entre las líneas de sombra y de luz, atento al vuelo de cualquier pensamiento, vigilante, observando sin implicarse. ¡Maravillosa compostura la del gato! Será importante que me dé cuenta, sin embargo, para emularlo, de que tal vez el pájaro que revolotea ha dejado su nido entre las hierbas que el animal, sin saberlo, roza con sus patas. Y que ese nido soy más yo misma que el yo que observa, que el yo que pasa de la luz a la sombra; que en ese nido está contenido todo lo que soy, ahora." Chantal Maillard. Filosofía en los días críticos.